AREA DE CIENCIAS BIOLOGICAS Y DE LA SALUD

4.1. Resumen Ejecutivo
4.1.1. Consideraciones generales

El estado general de desarrollo de la investigación y producción científico-tecnológica en el área de Ciencias Biológicas y de la Salud refleja razonablemente el estado general del desarrollo científico-tecnológico del país. Es decir: muy pocas subdisciplinas medianamente desarrolladas, áreas importantes con escasos o ningún desarrollo, masa crítica de investigadores escasa, competitividad internacional limitada, poca vinculación con el sector productivo y de servicios, crecimiento global escaso, etc. Aún los centros de mayor excelencia, que producen el mayor y mejor volumen de conocimiento científico y recursos humanos, no poseen una optima infraestructura global científico-técnica (biblioteca, equipamiento, recursos financieros, etc.) para asegurar buena competitividad internacional.

Este estado de situación responde a diversas razones, aunque en orden de jerarquía cabe mencionar en primer lugar la ausencia de un adecuado aporte económico. Si bien el gasto en tareas de investigación y desarrollo (I+D) se incrementó del 0,25% del PBI en 1985 al 0,42% del PBI en 1997, este aporte al sistema está lejos de la meta del 1% establecida en las ediciones 1998-2000 y 1999-2001 del Plan Nacional Plurianual de Ciencia y Tecnología. Además la inversión en I+D en Argentina es muy exigua si se la compara con lo destinado a estas actividades por los países industrializados que dedican alrededor del 2% o más de su PBI. Por otra parte, constituye un serio problema la falta de continuidad y coordinación en las políticas científicas implementadas por los organismos de promoción. En este sentido, debe tenerse en cuenta que consolidar un grupo de excelencia en el área de Ciencias Biológicas y de la Salud lleva un mínimo de 10 años de trabajo, funcionando bajo reglas consolidadas y sostenidas. El establecimiento y fortalecimiento de esta línea de trabajo requiere además de una política coordinada entre los distintos organismos de promoción científica nacionales entre sí y de estos con organismos provinciales y universidades. Las consecuencias afectan negativamente el crecimiento del sistema y los pilares fundamentales que hacen a la producción científica: los recursos humanos y la infraestructura global.

4.1.2. Recursos humanos

El escaso crecimiento del sistema científico tiene sus orígenes no sólo en el relativamente limitado ingreso de jóvenes al mismo sistema, sino también en las dificultades para mantener en el sistema a los más talentosos una vez que han alcanzado una suficiente formación académica. Para el área que nos ocupa, esto significa, en general, haber terminado un doctorado en el país y haber realizado una estadía postdoctoral en algún centro relevante del país, o más comúnmente, del exterior. Ambos factores, escaso ingreso de jóvenes al sistema y deficitario mantenimiento de los recursos humanos formados, configuran un aspecto negativo que debe ser resuelto con acciones concretas, tales como:

a) incrementar el número de centros de excelencia receptores de jóvenes interesados en la investigación científico-técnica;
b) mejorar la capacidad de evaluación de estos jóvenes, tanto en el ingreso al sistema como durante su formación doctoral y postdoctoral;
c) promover la radicación de nuevos grupos de investigación;
d) favorecer la consolidación y crecimiento de grupos calificados preexistentes; y
e) estimular interacciones y transferencias de recursos humanos al sector productivo.

El área de Ciencias Biológicas y de la Salud, por su naturaleza intrínsecamente experimental es relativamente costosa en su desarrollo. Por lo tanto deben realizarse esfuerzos para que los científicos en formación sean, desde el comienzo, de la mejor calidad intelectual a fin de optimizar las relaciones costo/beneficio (mejoramiento en educación, transferencia al sector productivo, competitividad internacional, etc.). Si bien el punto a), mencionado más arriba, considera la necesidad de incrementar la cantidad de jóvenes que ingresan al sistema, el punto b) tiene relación directa con la necesidad de extremar la selección por calidad para el ingreso al sistema científico. Estos criterios de calidad de los candidatos deben mantenerse presentes y en observación hasta la finalización del Doctorado. Se debe procurar un sistema de evaluación de las Tesis Doctorales que incluya evaluadores externos a la propia Universidad a fin de reconocer la real contribución experimental y/o conceptual del Tesista que, a su vez, debe estar acompañada de publicaciones en revistas con arbitraje riguroso.

Además, y a fin de mejorar la capacitación de jóvenes con talento, debería disponerse de una buena capacidad retributiva dentro del sistema científico para poder competir con otras ofertas fuera del sistema. Con respecto a la evaluación científico-académica de los integrantes del sistema científico argentino, se deberían establecer pautas generales y uniformes para las distintas disciplinas científicas dentro de la gran área de las Ciencias Biológicas y de la Salud. La aplicación a todas las disciplinas de pautas de evaluación rigurosas siguiendo los criterios internacionales de excelencia científica será fundamental para asegurar un desarrollo armónico de las distintas especialidades científicas.

El punto c) tiene relación directa con una política de retención de los recursos humanos de excelencia que genera el sistema, estableciendo estrategias coordinadas. Siendo las Universidades, además formadoras de profesionales, unidades importantes de ejecución científica, son primariamente los sitios de recepción potenciales y cuantitativamente importantes de los recursos humanos formados científicamente. El intercambio horizontal de investigadores postdoctorales, entre centros de excelencia en el país, debe ser una alternativa estimulada. Esta estrategia complementa la tradicional estadía postdoctoral en el extranjero que, si bien en general enriquece la formación académica del investigador, debería ser acotada en el tiempo a fin de que los mejores años de productividad intelectual del investigador sean capitalizados en el país. A su vez, la reinserción en el sistema científico de aquellos investigadores con trayectoria postdoctoral exitosa debería estimularse a través de retribuciones apropiadas, y eventualmente, fomentando la radicación de nuevos grupos de investigación de excelencia en ámbitos adecuados. Estos grupos, como en general todos aquellos dedicados a biología experimental, debería estructurarse con una mínima masa crítica de investigadores y becarios, que le permita una eficiente competitividad internacional. Sería deseable que la ejecución de una política en esta última dirección sea cuidadosamente concertada con la Universidad recipiente, que debería comprometerse e involucrarse en la acción a través del aporte de facilidades (provisión de espacios físicos mínimamente adecuados, mínimo personal auxiliar, etc.) y cultivar el interés académico por generar este grupo. El CONICET, la SECYT, o la agencia de promoción involucrada, deberá proveer de apoyo salarial adecuado al investigador interesado y facilitar su acceso a financiamiento para instalación, para la ejecución de su proyecto, y para la obtención de un número razonable de becarios.

Respecto al punto d), el desarrollo del área de Ciencias Biológicas y de la Salud ha dependido enteramente de las contribuciones de algunos grupos de excelencia relativamente bien establecidos. Estos grupos deben ser considerados como continuos generadores de recursos capacitados y, como tales, deben ser particularmente estimulados y vigilados con respecto a la excelencia de su funcionamiento. Una inversión en expansión edilicia y en adaptación de los edificios a condiciones mínimas de seguridad laboral y de adecuado funcionamiento, así como una evaluación y mejora de la situación de equipamiento, seguramente impactará positivamente en el accionar de estos centros.

El punto e) es de particular relevancia en cuanto al impacto previsible de una eficiente interacción entre el sistema científico y el sector productivo. Si bien existen importantes antecedentes en el país de esfuerzos académicos y/o políticas de financiamiento dirigidas a cubrir esta interfase, agilizando así las interacciones potenciales entre estos ámbitos, los mismos han mostrado un resultado solo parcialmente satisfactorio. En este sentido, si bien la conducción del sistema científico ha reconocido las necesidades de los sectores productivos en las distintas áreas de las Ciencias Biológicas y de la Salud, deberían optimizarse estrategias de acercamiento y coordinación acordes con las políticas económicas y productivas del país. Las Instituciones de Promoción y/o Ejecución deben disponer de mecanismos para la protección, seguimiento y explotación del conocimiento generado en el sistema.

4.1.3. Equipamiento

El área de las Ciencias Biológicas y de la Salud se caracteriza por ser una de las más evolutivas y de continuo progreso. La aplicación de nuevas metodología con utilización de equipos cada vez mas sofisticados, es también una característica que marca el dinamismo del área. En este sentido, se deben lanzar programas periódicos para el mantenimiento y/o sustitución de equipos ya obsoletos y para la adquisición de equipos modernos, que en muchos casos resultan relativamente costosos para ser adquiridos con fondos de subsidios personales. Estos equipos deben ser incorporados a la infraestructura de grupos o instituciones bajo condiciones que aseguren la explotación al máximo de su capacidad de trabajo y del rédito científico. Las grandes dificultades para la importación de equipos e insumos son en la actualidad prácticamente insalvables, generando ineficiencias y falta de ejecutividad de los grupos de trabajo. En algunas disciplinas del Area, como en el caso de la Biología Pesquera y otras disciplinas vinculadas con el estudio de los océanos, el equipo (buques de investigación) es de alto costo de adquisición y mantenimiento y requiere de un número grande de personal capacitado para su manejo y operación.

4.1.4. Relaciones del sistema con el sistema científico internacional

El altísimo grado de complejidad y especialización alcanzado por los distintos aspectos de investigación en biología y ciencias de la salud tiene su impacto en el estilo moderno en que se realiza investigación científica. Esta es multidisciplinaria e internacional, involucrando generalmente más de un centro de investigación, de más de una Universidad y de diferentes países. Inclusive, gran parte de los programas de financiamiento de proyectos en la actualidad incluyen normativas dirigidas a fomentar este tipo de interacciones y colaboraciones internacionales. En este sentido, la Argentina no se integró en su momento eficientemente a este estilo, intensificando así las dificultades inherentes a su aislamiento geográfico y retrasando el desarrollo de la investigación moderna en Ciencias Biológicas y de la Salud. Los proyectos de colaboración internacional deben ser estimulados dado que: i) enriquecen la cantidad y calidad del trabajo experimental realizado en el país, y por ende, de las publicaciones efectuadas, ii) facilitan el intercambio de investigadores, impactando positivamente en la formación de doctorados y en la colaboración internacional, iii) contribuyen al financiamiento de grupos locales. Por lo tanto, se debe estimular la continuidad y generación de este tipo de proyectos que incluyan no solo fondos para el trabajo experimental sino para pasantías breves de doctorandos e investigadores, facilitando así la generación de propuestas de colaboración e intercambio internacionales.

4.1.5. Situación comparativa internacional de las diferentes disciplinas del área

Si bien el conjunto de las disciplinas que integran la gran área de las Ciencias Biológicas y de la Salud está sólo medianamente desarrollado en el ámbito internacional, algunos aspectos están particularmente subdesarrollados internamente, siendo de escasa competitividad internacional. Este hecho afecta el impacto internacional del área como un todo dado la mutua relevancia y complementariedad de las distintas disciplinas.

Dr. José L. La Torre
Dr. Hugo J. F. Maccioni

4.2. Areas con un nivel de desarrollo Medio o Aceptable
4.2.1. Farmacología

En su conjunto la Farmacología abarca el conocimiento de la historia, de las fuentes, de las propiedades físicas y químicas, de los efectos bioquímicos y fisiológicos, de los mecanismos de acción, absorción, distribución, biotransformación y excreción y de los usos terapéuticos y no terapéuticos de las drogas. Dado que una droga se define como cualquier agente químico, natural o sintético, que afecta a los organismos vivos, el sujeto de la Farmacología es obviamente muy extenso y resulta de la integración de estudios de disciplinas tales como la Fisiopatología, la Bioquímica, la Genética, la Neurobiología, la Biología Molecular, y la Biología Estructural, entre otras.

En cuanto al enfoque experimental, el estudio de los efectos bioquímicos y fisiológicos y de los mecanismos de acción de drogas, denominado Farmacodinamia, utiliza técnicas de la Fisiología, de la Bioquímica, de la Biología Celular, de la Microbiología, de la Genética y de la Patología. Por otra parte, el análisis de la absorción, distribución, biotransformación y excreción de las drogas, denominado Farmacocinética, aplica para su desarrollo los principios básicos de la Bioquímica y de la Enzimología, así como los conceptos fundamentales de la Biofísica que rigen la transferencia activa y pasiva y la distribución de substancias a través de membranas biológicas. Por otra parte la Farmacología Clínica se ocupa del estudio farmacocinético y fármacodinamico de drogas en seres humanos, ensayos que una vez superadas las etapas preliminares en el laboratorio resultan imprescindibles para la aprobación de nuevos fármacos por parte de las autoridades sanitarias.

Con respecto a los grupos de investigación en Farmacología Experimental y a los investigadores que los integran, los datos estimativos calculados sobre la base de listados de la Asociación Argentina de Farmacología Experimental y del CONICET indicarían la participación activa de aproximadamente 120 investigadores, de los cuales alrededor de 80 trabajan en la Capital Federal. Existen asimismo grupos consolidados en Córdoba y Mendoza, como así también en centros universitarios de Rosario, Corrientes, Tucumán, Bahía Blanca, San Luis y de la Provincia de Buenos Aires (La Plata, Tandil).

En lo que respecta a la Capital Federal, los principales grupos de investigación corresponden a tres Institutos del CONICET (CEFYBO, IBYME, ININFA), donde trabajan alrededor de 30 investigadores. Otros tantos farmacólogos trabajan en la UBA, en cátedras de las Facultades de Farmacia y Bioquímica, de Medicina y de Odontología. Los restantes están distribuidos en otros Centros de investigación del CONICET como el CEDIE, el ININCA, el IQUIFIB, el IQUIMEFA, el IDNEU, el CEITOX y el LIS y en Centros Privados de investigación, como la Fundación Favaloro.

En lo que atañe al grado de avance alcanzado por la investigación farmacológica, si bien los grupos de Farmacología Autónomica, Neurofarmacología, Farmacología Cardiovascular y Farmacología de la Reproducción tienen numerosas contribuciones publicadas en revistas internacionales de la especialidad, su equipamiento básico es en general obsoleto. En tal sentido deberían implementarse fondos específicos para la actualización de la infraestructura operativa de esos grupos consolidados.

En cuanto a las líneas y los grupos a desarrollar debería fomentarse la creación de grupos de trabajo en temas tales como Fármacocinetica, Diseño de Fármacos y Farmacología Clínica, además de implementarse planes de apoyo a los grupos que actualmente revistan en los distintos Centros del país. Un área importante a promover sería la interacción entre los grupos de químicos que realizan síntesis y/o extracción de moléculas bioactivas a partir de productos naturales y los grupos de farmacología experimental que realizan el "screening" de dichas moléculas. La ley de defensa de la propiedad intelectual aprobada en los últimos años permite suponer que la industria farmacéutica podría incrementar sus inversiones en Investigación y Desarrollo, posibilitando que los estudios básicos químicos y farmacológicos, resultantes de esas interacciones, puedan ser continuados para evaluar su potencial acción terapéutica. Una disciplina que merece atención es la Etnobotánica por cuanto hay muy pocos especialistas en el país dedicados a estudiar los conocimientos desarrollados por las comunidades aborígenes acerca de las propiedades farmacológicas de plantas autóctonas.

En el país existen pocos grupos con excelencia en ciertas áreas en la farmacología, y prácticamente no hay grupos que trabajen en las fases iniciales del desarrollo de fármacos, todos aspectos de gran impacto en salud humana y animal. Con respecto a la consolidación de los grupos de investigación de excelencia tanto de la Capital como del interior urge la reubicación de los graduados que realizaron un período de entrenamiento postdoctoral en el exterior y que no han regresado ya sea por falta de propuestas salariales atractivas o de subsidios de investigación que les permitan la continuación de sus proyectos específicos.

4.2.2. Bioquímica

El hallazgo del sistema renina/angiotensina por Braun Menéndez, Leloir y colaboradores a comienzos de los años cuarenta, seguida del descubrimiento por Leloir y Muñoz de un sistema que oxida ácidos grasos in vitro, estableció las raíces de la reputación internacional de la escuela bioquímica experimental en Argentina. Estos hallazgos vieron la luz en el prestigioso Instituto de Fisiología de la Facultad de Medicina de la UBA, creado y dirigido por el que pocos años más tarde recibiría el Premio Nobel en Fisiología y Medicina, el Prof. Bernardo A. Houssay.

Estos descubrimientos fueron seguidos por otros, tales como la coenzima de la fosfoglucomutasa, el UDPglucosa y otros nucleótidos azúcares y el papel de ellos en la síntesis de azúcares y polisacáridos, tales como la sacarosa, el glucógeno y el almidón, entre otros. El premio Nobel en Química otorgado a Leloir en 1971, fue una consecuencia natural y previsible de tal nivel de excelencia.

De una manera análoga a la influencia ejercida por la escuela de fisiología de Bernardo A. Houssay, desde la Fundación Campomar la escuela bioquímica de Leloir ejerció un fuerte ascendiente reflejado en la creación de numerosos grupos de investigación en el país.

En Argentina unos 30.000 alumnos universitarios están inscriptos en carreras de Bioquímica, la mayor parte en universidades nacionales, concentrándose un cuarto de la matrícula en la Universidad de Buenos Aires.

Estudios bioquímicos en Argentina

Las carreras de bioquímica en Argentina requieren entre cinco y seis años de estudio para un buen estudiante y de siete a nueve para el promedio. Los cursos requeridos comprenden asignaturas médicas como anatomía, fisiología, farmacología, bioquímica y patología, junto con algunas materias farmacéuticas y conocimientos no muy profundos en química, física y matemáticas.

El futuro de un graduado en bioquímica, hoy usualmente una mujer, no es muy prometedor. En núcleos urbanos lo mejor es finalizar en un gran laboratorio provisto de varios autoanalizadores. En pequeños grupos urbanos, es frecuente instalarse con un pequeño laboratorio en el hogar familiar. La posibilidad de acceder a la industria farmacéutica no es una posibilidad prometedora. Usualmente la industria se ocupa de copiar, envasar y comercializar medicamentos, más que realizar investigación.

Muy pocos graduados en bioquímica, junto con otros, particularmente de carreras biológicas, acceden a carreras de doctorado en bioquímica y biología molecular. Para ello cuentan con becas principalmente del CONICET y de las Universidades Nacionales.

Debe señalarse que la generación de doctores en Argentina se encuentra en un nivel razonable. Nuevamente en este caso la tradición existe e influye. En el caso de la carrera del doctorado en Química en la FCEN de la UBA, que incluye la especialidad bioquímica, la experiencia es hoy más que centenaria.

Para obtener el título de doctor en especialidades bioquímicas y de biología molecular es necesario realizar investigación experimental con dedicación exclusiva, por lo menos por cuatro años, usualmente en centros asociados a una universidad nacional y al CONICET.

Como se expresó anteriormente la mayor parte de estos centros, si no todos, son "hijos" o "nietos" de los laboratorios liderados por cuatro grandes bioquímicos argentinos: Leloir, Stoppani, Caputto y Paladini. Estos a su vez son, de alguna forma, derivados del Instituto de Fisiología, liderado por Houssay. Es, entonces, evidente que la Argentina cuenta con una importante tradición de excelencia en Bioquímica y Fisiología.

  

Principales Centros de Bioquímica, Microbiología y Biología Molecular

Centro
Doctorado
Localización Investigadores Estudiantes 
de Doctores
/5 años

F. Campomar

INGEBI

IQUIFIB

IByME

CEVAN

PROMUBIE  

CEFOBI  

CIQUIBIC  

CIBIERG 

CERELA 

INSIBIO 

INIBIB 

FIBA

INIBIOLP 

IByBM 

 

Buenos Aires

Buenos Aires  

Buenos Aires

Buenos Aires

Buenos Aires

Rosario

Rosario

Córdoba

Buenos Aires 

Tucumán 

Tucumán 

Bahia Blanca 

 Mar del Plata 

La Plata 

La Plata 

32

22

27

35

8

14 

21 

15 

16 

16 

15

58

30

13

46

8

19

17 

37 

10

11 

11 

11 

24 

24

24

19

32

3

10

2

28

2

9

12

5

2

5

5

Todos estos centros realizan investigación y docencia de postgrado en asociación con una universidad nacional. Por otro lado las tesis doctorales realizadas, usualmente, generan trabajos que se publican en revistas internacionales de prestigio.

Es usual que los nuevos doctores, unos 40 por año, posean una buena base en bioquímica, biología molecular y disciplinas relacionadas, además de un excelente entrenamiento en el trabajo de mesada. Lo común es que estos doctores continúen con sus carreras de postdoctorado en un laboratorio de EE.UU. o de Europa, ya sea con becas del CONICET o bajo el carácter de contratados por el mismo laboratorio.

¿Cuál es el destino de estos doctores? Aún cuando no se cuentan con estudios específicos al respecto, está la experiencia individual de algunos centros. No obstante, en todos los casos el sistema no es capaz de incorporar al total de graduados que han finalizado su entrenamiento posdoctoral.

El buen nivel de la bioquímica y uno de sus hijos tardíos en Argentina, la biología molecular, impulsaron la consolidación de otras especialidades. La endocrinología y farmacología molecular, así como las neurociencias constituyen algunos ejemplos. Más aún en biotecnología, nuestro país es el único que en Sudamérica posee una industria de productos recombinantes y que además domina la transgénesis, tanto vegetal como animal.

Queda ahora la letanía de ver que muchas cosas no son como eran antes. Pese a que el nivel de excelencia aún hoy sobrevive, en Argentina no se está en la frontera del conocimiento. La lejanía de los grandes centros del norte, los magros salarios, la carencia de una infraestructura importante y la inconstancia en los apoyos son algunas de las razones. Ellas parecen ser hoy más estructurales que personales. Por lo menos en las especialidades que aquí discutimos, el nivel de los investigadores es bueno.

4.2.3. Biología Molecular

El hombre posee hoy mayores posibilidades de vivir más años que las que tenía hace cien años y mayores aún que las que poseía hace mil años. Varios factores han determinado este cambio en las expectativas: fundamentalmente una mejor alimentación, hábitos más higiénicos y sobre todo un cambio sustantivo en las prácticas médicas. Es posible hoy prevenir enfermedades y curar muchas de ellas mediante técnicas y enfoques terapéuticos imposibles de imaginar hace no más de dos décadas.

La revolución científica e industrial generada por el descubrimiento de las bases químicas, físicas y estructurales de la genética y de la catálisis enzimática, resultó en el establecimiento y la consolidación de la Biología Molecular y de la Biotecnología de Avanzada. Estas ciencias han permitido, por un lado, conocer en detalle cómo está estructurada la información genética de un ser vivo y, por otro lado, hicieron posible su modificación, manipulación y utilización industrial.

Los avances arrolladores de la Genética en particular y de los aspectos moleculares de ésta, o Genética Molecular, junto a la Biología Molecular, hicieron desaparecer las fronteras entre la Biología, la Química y la Física. Esto ha determinado la aparición de un nuevo tipo de perfil profesional para especialistas donde confluyen nuevas experiencias y enfoques multidisciplinarios. Esta revolución intelectual cambió también radicalmente los enfoques respecto del estudio del cerebro, de la mente y de los mecanismos de la memoria. Es así que de la interacción multidisciplinaria entre la Genética Molecular, la Biología Molecular, la Neurobiología tradicional, la Farmacología y la Fisiología llevaron a la creación de una nueva disciplina múltiple y pleomórfica, conocida actualmente como Neurociencias.

Es importante recordar que la información genética se encuentra en todas las células que componen un organismo viviente bajo la forma del ácido desoxirribonucleico o DNA. Esta información determina que el organismo sea una planta, un hombre o un caracol; y que si es un hombre, hace que sea rubio o morocho, alto o bajo. Como la memoria de una computadora, tiene millones de datos almacenados que son la mezcla de los datos aportados por el padre y por la madre. Y en definitiva, todo ser vivo puede considerarse como una computadora que procesa continuamente los datos existentes en su memoria genética y todos aquellos que adquiere del medio ambiente a través de los sentidos.

Es precisamente la Biología Molecular la ciencia que ha permitido el conocimiento íntimo de la memoria genética y su manipulación como elemento físico, tal cual hacemos con un disco de computadora. Las técnicas implicadas en esta manipulación constituyen la Ingeniería Genética. Ellas permiten, por ejemplo, tomar de una célula de hipófisis humana la información genética para fabricar la hormona de crecimiento, transferir esta información genética a una bacteria denominada Escherichia coli y hacer que esta bacteria sea ahora la que fabrique un biofármaco revolucionario: la hormona de crecimiento humana recombinante. Se la llama así, pues es consecuencia de la recombinación en un tubo de ensayo de moléculas de DNA.

Obviamente estos conocimientos surgidos del trabajo de laboratorio, rápidamente dieron lugar a la creación de una nueva industria biotecnológica, "de avanzada", productora de biofármacos. Este tipo de industria es hoy bastante diferente de la industria farmacéutica tradicional, basada en la síntesis química de compuestos, o en su extracción de materias primas de origen animal o vegetal. Esta nueva industria, que por su carácter vio la luz en los últimos tres lustros, opera fundamentalmente con personal de altísimo nivel de especialización, surgido de laboratorios universitarios de investigación.

Actualmente el arsenal de biofármacos productos de la Ingeniería Genética y de la Biotecnología de Avanzada suma decenas de proteínas. La insulina humana, para el tratamiento de la diabetes mellitus, el interferón, empleado en la cura de ciertas formas de cáncer y de hepatitis, el factor VIII de la coagulación de la sangre para el mejoramiento de la hemofilia, la vacuna de la hepatitis B, el activador tisular del plasminógeno para la terapia del infarto agudo de miocardio, la eritropoyetina para el tratamiento de anemias crónicas de origen renal, la hormona de crecimiento humana para el tratamiento del enanismo de origen hipofisario y el factor estimulante de colonias G para la terapia de la neutropenia post-quimioterapia, constituyen algunos ejemplos notables.

El impacto generado por la Biología molecular y especialidades relacionadas como la Genética Molecular, la Ingeniería Genética e incluso la Biotecnología de Avanzada y las Neurociencias, ha sido enorme en el ámbito de las Ciencias Médicas. Tanto que es hoy absolutamente imposible la interpretación de un proceso fisiológico o la comprensión de las características, razones y métodos para el diagnóstico de cualquier patología, sin apelar a los conocimientos propios de tales especialidades.

Por tal razón los profesionales de las Ciencias Médicas necesitan y desean hoy aprender Biología Molecular, incluyendo Genética Molecular, Ingeniería Genética e incluso Biotecnología de Avanzada y Neurociencias. Ellos perciben que los conocimientos provistos por estas disciplinas no sólo son de interés por constituir la vanguardia de las ciencias naturales, sino que son absolutamente indispensables para la interpretación correcta de cualquier fenómeno médico. Esto es tan reconocido que en los países que cuentan con los mejores sistemas de formación médica la totalidad de los Departamentos de las Escuelas de Medicina, tienen en cuenta a la Biología Molecular como una de las disciplinas fundamentales.

4.2.4. Parasitología Molecular

Los primeros trabajos realizados en el país sobre bioquímica de parásitos, más específicamente sobre el Tripanosoma cruzi, fueron publicados a partir del año 1968 y llevados a cabo en la cátedra de Química Biológica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires bajo la dirección del Dr. A. O. Stoppani. Esos trabajos estaban orientados al estudio de la naturaleza de los procesos oxidativos que ocurrían en el mencionado parásito. Los mismos se extendieron posteriormente a otros parásitos como la Crithldia fasciculata y abarcaron nuevas áreas del conocimiento de la bioquímica de parásitos, ultraestructurales y metabólicas, como la operación del Ciclo de Krebs, purificación y propiedades de la Mg2+-ATPasa, producción de radicales libres por acción de ciertas sustancias de reconocida acción tripanocida como el nifurtimox, benznidazol y b-lapachona, existencia y caracterización de los minicículos quinestoplásticos y sus alteraciones por efecto de las drogas antes mencionadas. Actualmente, desde el Centro de Investigaciones Bioenergéticas (CIBIERG), se desarrollan estudios sobre la acción de los radicales libres de diferentes moléculas sobre sistemas enzimáticos de T. cruzi y otros tripanosomátidos con el objeto de hallar nuevos métodos terapéuticos para el tratamiento de la enfermedad de Chagas. Un tema relacionado con ese objetivo que promete ser de interés es estudiar la acción de los mismos radicales como citostáticos de uso general.

Algunos de los primeros colaboradores del Dr. Stoppani iniciaron a posteriori líneas propias de investigación. De este modo en la Facultad de Bioquímica de la Universidad de Rosario, en el Instituto Fatala Chaben, en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas Fundación Campomar, y en la Facultad de Medicina se desarrollaron investigaciones conjuntas sobre la llamada "fermentación aeróbica" de la glucosa en tripanosomátidos empleando para ello las técnicas de Resonancia Magnética Nuclear y una amplia batería de técnicas enzimológicas.

Por otra parte, desde hace muchos años en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba se han desarrollado estudios sobre el polimorfismo enzimático en poblaciones de T. cruzi mediante el análisis de los zimodemos correspondientes, así como las isoformas de la a-hidroxiácido deshidrogenasa presentes en el T. cruzi y su inhibición por el gosipol. Entretanto, en la Universidad de Río Cuarto se llevaron adelante estudios del metabolismo de fosfolípidos y segundos mensajeros derivados de los mismos en los tripanosomátidos.

En el Instituto de Ingeniería Genética y Biología Molecular (INGEBI) se iniciaron los estudios de transducción de señales en tripanosomátidos, y avanzaron los estudios de antígenos recombinantes del T. cruzi en particular proteínas ribosomales y su investigación en relación al diagnóstico de la enfermedad de Chagas y como posibles marcadores de patologías.

Fueron también muy importantes los estudios de los glicoconjugados presentes en los parásitos llevados a cabo por grupos del Instituto de Investigaciones Bioquímicas Fundación Campomar y de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Entre ellos destacan el estudio de las glicoproteínas del parásito, su síntesis e importancia del proceso en el plegamiento de las respectivas proteínas, y las investigaciones sobre las anclas glicolipídicas de las glicoproteínas de superficie relacionada con los antígenos de superficie de los parásitos. En la primera de las instituciones mencionadas se llevan adelante estudios sobre la biosíntesis de proteínas y al metabolismo de poliaminas, sustancias estas últimas a las cuales se les asigna un rol importante en los procesos de proliferación y diferenciación celular.

Uno de los Institutos de reciente creación, el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la Universidad de Gral. San Martín, se dedica en gran medida al estudio de estos parásitos. Entre los temas en desarrollo pueden mencionarse el estudio del metabolismo de aminoácidos en colaboración con el IQUIFIB de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, en particular aminoácidos, aromáticos y proteasas como la cruzipaina, la proteasa más activa presente en el T. cruzi. Asimismo, se realizan estudios de diversos antígenos recombinantes caracterizados en su mayoría por repeticiones de aminoácidos. Uno de ellos resultó ser la transsialidasa que transfiere ácido siálico de glicoconjugados del huésped al parásito y que estaría involucrada en la invasión celular por parte del parásito.

Se trata de trabajos que en todos los casos fueron o son pioneros en sus respectivas áreas y constituyen un aporte importante y original a nivel internacional al conocimiento de la bioquímica y biología molecular de los tripanosomátidos.

El área disciplinaria cuenta con 250 investigadores y desarrollan sus tareas en los siguientes centros de investigación relacionados con la Bioquímica, la Biología Molecular y la Parasitología, los que se detallan a continuación.

CEFOBI (Centro de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos) – Univ. Nacional de Rosario
Suipacha 531 – 2000 Rosario (Santa Fe)

CIBIERG (Centro de Investigaciones Bioenergéticas) – Facultad de Medicina – UBA
Paraguay 2155 – Buenos Aires

CIPYP (Centro de Investigaciones sobre Porfirinas y Porfirias) Fac. de CsExactas y Naturales – UBA
Ciudad Universitaria – Pabellón II – 1428 Buenos Aires

CIQUIBIC (Centro de Inv. En Química Biológica de Córdoba) Fac de Cs QuímicasUniv.Nac Córdoba
Ciudad Universitaria – 5000 Córdoba

FIBA (Fundación de Investigaciones Biológicas Aplicadas)
Vieytes 3113 – 7600 Mar del Plata (Buenos Aires)

IBBM (Instituto de Bioquímica y Biología Molecular) – Facultad de Ciencias Exactas – Univ. Nac. De La Plata 50 y 115 – 1900 La Plata (Buenos Aires)

IBYME (Instituto de Biología y Medicina Experimental) – CONICET – UBA
Vuelta de Obligado 2490 – 1428 Buenos Aires

IIB (Instituto de Investigaciones Bioquímicas) – Facultad de Ciencias Exactas y Naturales – UBA
Patricias Argentinas 435 – 1405 Buenos Aires

INGEBI (Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular) – CONICET
Vuelta de Obligado 2490 – 1428 Buenos Aires

INIBIBB (Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Bahía Blanca) – Universidad Nacional del Sur
Camino de la Carrindanga Km 7 – 8000 Bahía Blanca

INIBIOLP (Instituto de Investigaciones Bioquímicas de La Plata) – Facultad de Medicina – Universidad Nacional de La Plata 60 y 120 – 1900 La Plata (Buenos Aires)

INSIBIO (Instituto Superior de Investigaciones Biológicas) – Universidad Nacional de Tucumán
Chacabuco 461 – 4000 San Miguel de Tucumán

Instituto Nacional de la Enfermedad de Chagas "Dr. M. Fatala Chaben". 
Av. Paseo Colón 568. Buenos Aires

IQUIFIB (Instituto de Química y Fisicoquímica Biológicas) – Facultad de Farmacia y Bioquímica UBA Junín 956 – 1113 Buenos Aires

IBR (Instituto de Biología Molecular y Celular.Rosario) Suipacha 531 – 2000 Rosario (Santa Fe)

CIByF (Centro de Investigaciones Bioquímicas y Fisiológicas). Dpto. de Ecología – 
Cátedra de Microbiología – Facultad de Agronomía – UBA
Av. San Martín 4453 – 1417 Buenos Aires

Dpto. de Ciencias Biológicas – Facultad de Cs. Exactas y Nat. – UBA
Ciudad Universitaria – Pabellón II – 1428 Buenos Aires

Dpto. de Química Biológica – Facultad de Cs. Exactas y Nat. – UBA
Ciudad Universitaria – Pabellón II – 1428 Buenos Aires

Dpto. de Química Orgánica – Facultad de Cs. Exactas y Naturales – UBA
Ciudad Universitaria – Pabellón II – 1428 Buenos Aires

Cátedra de Genética y Biología Molecular – Facultad de Farmacia y Bioquímica – UBA
Junín 956 – 1113 Buenos Aires

Cátedra de Microbiología – Facultad de Farmacia y Bioquímica – UBA
Junín 956 – 1113 Buenos Aires

Dpto. de Química Biológica – Facultad de Medicina – UBA
Paraguay 2155 – 1121 Buenos Aires

Facultad de Ciencias Químicas – Universidad Nac. de Córdoba –
Ciudad Universitaria – 5016 Córdoba

Universidad Nacional de Quilmes R. Sáenz Peña 180 – 1876 Bernal (Buenos Aires)

Universidad Nacional de Mar del Plata – Facultad de Ciencias Exactas y Naturales
CC 1245 – 7600 Mar del Plata (Buenos Aires)

Universidad Nacional de Río Cuarto – Dpto. de Biología Molecular
Estafeta 9 – 5800 Río Cuarto (Córdoba)

Dpto. de Microbiología – Universidad Nacional de Rosario
Suipacha 531 – 2000 Rosario (Santa Fe)

Universidad Nacional de General San Martín – IIB
Av. Gral. Paz, Edif. 24 – 1650 San Martín (Buenos Aires)

Universidad Nacional de San Luis – Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia
Chacabuco y Pedernera – 5700 San Luis

Universidad Nacional del Sur – Facultad de Biología y Bioquímica
San Juan 670 – 8000 Bahía Blanca

4.3. Areas con un nivel de Desarrollo Insuficiente
4.3.1. Biofísica
4.3.1.1. Definición y campo de estudio

La biofísica es una disciplina que tiene sus fundamentos en diversos campos de la bioquímica, física, química, biología y físicoquímica y por lo tanto es muy difícil su definición. Tradicionalmente se incluía en la Biofísica a la Termodinámica, la Electromedicina, el Bioelectromagnetismo y la Mecánica Osteoarticular. Los estudios de la misma aún acompañan a los de Fisiología, especialmente en las áreas cardiovasular, respiratoria y ondas electromagnéticas. Es tal esta correspondencia entre las dos disciplinas que numerosos departamentos y cátedras universitarias de las Escuelas de Medicina se identifican con los dos nombres.

El campo de la biofísica ha evolucionado desde esos orígenes diversos hasta el de la biofísica molecular, el estudio de macromoléculas biológicas, cuyas funciones están determinadas por la secuencia de las uniones químicas y por la organización espacial de las mismas y que los métodos de la fisicoquímica son empleados para resolver las relaciones intra e intermoleculares. Estos métodos son empleados además en el estudio de otros niveles de organización: subcelular, celular, tejidos, órganos y sistemas, dando a la Biofísica un vasto campo de estudio y aplicación. De esta forma puede decirse que la aplicación de los conocimientos y métodos físicoquímicos al estudio de los sistemas biológicos es una característica de la Biofísica.

4.3.1.2. Enseñanza de la Biofísica

La Biofísica forma parte de los curricula de grado y de posgrado en Escuelas y Facultades de Medicina, Bioquímica, Odontología, Veterinaria y Biología. En la mayoría de las Escuelas de Medicina, la Biofísica se enseña actualmente como parte de los cursos de Fisiología mientras que en otras Escuelas y Facultades, se enseña como un curso específico de Biofísica (Escuelas de Odontología, Veterinaria, Bioquímica y Biología) o integrado a cursos de Fisicoquímica (Escuelas de Farmacia y Bioquímica). Respecto a la adecuación de los curricula para la formación de investigadores, debe tenerse en cuenta que éste es un tema complejo y extenso que excede los límites impuestos a este informe, especialmente en lo que concierne a los programas de las Escuelas de Medicina.

4.3.1.3. Desarrollo de la Biofísica en nuestro país

La Biofísica ha alcanzado en algunas áreas temáticas un desarrollo importante por la calidad de sus trabajos aunque el número de ellos es escaso en comparación con el de países europeos o norteamericanos. En el último Congreso de la Biophysical Society de los EE.UU. del año 1999 se presentaron 2.800 trabajos con la participación de aproximadamente 5.800 autores. De todos modos la calidad de las investigaciones en Biofísica se ve reconocida porque Buenos Aires ha sido designada como sede en el año 2002 del XIV Congreso Internacional de Biofísica.

4.3.1.4. Areas más desarrolladas

Al analizar el desarrollo de las áreas temáticas en la Biofísica debe tenerse en cuenta que es pequeño el número de trabajos presentados en el Congreso de la Sociedad Argentina de Biofísica y en otras sociedades como la Sociedad Argentina de Investigación Clínica y que por lo tanto variaciones pequeñas en la cantidad de trabajos presentados en un área pueden modificar los porcentajes relativos de una área respecto a la de otra. En el Congreso anual de la Sociedad Argentina de Biofísica se presentan aproximadamente 100 trabajos y en el de la SAIC, entre 10 a 20 trabajos, en forma de murales o presentaciones orales.

Comparando las áreas temáticas entre los países que asistieron al III Congreso Iberoamericano de Biofísica, puede notarse en nuestro país un buen desarrollo de ciertas áreas mientras que en otras es muy escasa la participación de biofísicos argentinos.

Desde sus orígenes, una parte importante de los investigadores en Biofísica se han dedicado a las siguientes áreas:

Los trabajos provenientes de las áreas temáticas mencionadas contribuyen con aproximadamente el 80% de los trabajos presentados en el último Congreso de la Sociedad de Biofísica (1998).

En cuanto a las áreas poco desarrolladas merecen mencionarse:

4.3.1.5. Trabajos publicados

Para estimar el número de publicaciones anuales en temas de Biofísica se extrajeron de la base bibliográfica MEDLINE de la National Library of Medicine de los EE.UU., todas las publicaciones originadas en centros argentinos entre los años 1995 y 1998. El promedio anual de publicaciones es de 19, aproximadamente un 2% del total de trabajos producidos por año en la Argentina. De ellos los 2/3 se originan en centros de investigación de la Capital Federal.

4.3.1.6. Recursos humanos requeridos y monto de inversión

Si bien se destaca la necesidad de incoporar nuevos grupos de trabajo en distintas áreas poco desarrolladas, es importante aclarar que se debe apoyar económicamente a los grupos consolidados, que desde años presentan una producción científica de buen nivel y que aseguran un progreso radial en las áreas de investigación.

Como figura tentativa, se puede aspirar a un aumento del 100% para los próximos diez años en el número de investigadores, becarios y doctorandos en las diferentes áreas de la Biofísica. Un apoyo económico suficiente sería el de $100.000 (cien mil pesos) a cada grupo y por año, en forma ininterrumpida.

4.3.1.7. Intercambio con otros países

Se debe impulsar el intercambio de becarios e investigadores entre los países de la región, ya que en algunos de ellos se observa un progreso considerable en áreas poco desarrolladas en la Argentina, como es el caso del estudio de los canales iónicos en Chile, el de transporte a nivel renal y uniones GAP en la República del Brasil o el del acople eléctrico-mecánico en Venezuela y Uruguay.

4.3.1.8. Areas temáticas y cantidad de investigadores

A partir de la XXVII Reunión Anual Sociedad Argentina de Biofísica, realizada en la ciudad de La Plata en 1998, se puede tener información sobre las diferentes áreas temáticas que se abordan en el país y el origen institucional de la investigación que se realiza en esta disciplina. De un total de 99 trabajos presentados por 254 investigadores la participación de cada una de las áreas temáticas es la siguiente:

Las instituciones argentinas participantes se detallan a continuación acompañadas por el correspondiente porcentaje de los trabajos presentados:

Buenos Aires: 62%

Córdoba: 8,9%

Corrientes: 3,7%

Chaco: 0,7%

Entre Ríos: 0,7%

La Pampa: 0,7%

San Luis: 0,7%

Santa Fe: 9,7%

Tucumán: 3%

4.3.1.9. La Sociedad Argentina de Biofísica

La primitiva Sociedad Argentina de Biofísica realizó sus actividades a fines de los años 50 y comienzos de los 60, siendo entre otros, los Dres. Máximo Valentinuzzi y Antonio Sadi Frumento sus principales autoridades. La actual Sociedad Argentina de Biofísica (SAB) fue fundada en el año 1972 por un grupo de investigadores interesados especialmente en el área de transporte en membranas biológicas, función de las membranas y de radicales libres, siendo la primera de su tipo en América Latina; en 1973 se asoció a la Unión Internacional de Sociedades de Biofísica Pura y Aplicada (IUPAB). Actualmente cuenta con 111 socios activos, 72 adherentes, 24 correspondientes y 3 honorarios.

Desde su fundación ha organizado en forma ininterrumpida una reunión anual, independientemente o asociada a otras entidades como la Sociedad Argentina de Investigación Clínica, Sociedad Argentina de Bioquímica y Sociedad Argentina de Neuroquímica. En 1987 promovió el primer Congreso de Biofísica del Cono Sur. En 1994 se organizaron bajo sus auspicios el Simposio Internacional de radicales libres y Nuevas herramientas en el estudio de transporte en membranas y en 1996 participó en la organización en la ciudad de Mar del Plata del VIII Congreso Internacional de ATPasas. En 1996 tuvo lugar en la ciudad de San Luis un Simposio Internacional sobre el estudio de proteínas. En 1997 fue responsable de la organización del III Congreso Iberoamericano de Biofísica, con lugar en Buenos Aires. En este congreso se presentaron cerca de 200 trabajos, 18 simposios y 9 Conferencias con la participación de aproximadamente 450 participantes. En el último congreso local realizado en la ciudad de La Plata en diciembre de 1998, se expusieron 99 trabajos pertenecientes a 254 investigadores. En el año 2002, el XIV Congreso Internacional de Biofísica tendrá como sede la ciudad de Buenos Aires y a la SAB como entidad organizadora.

4.3.2. Microbiología

La Microbiología es una ciencia que estudia seres vivos microscópicos y submicroscópicos y su relación con el medio. Tradicionalmente, se incluye en esta ciencia a la Parasitología que estudia tanto seres microscópicos como macroscópicos. Dentro de la Microbiología se agrupan entidades vivas de características muy diferentes constituyendo cada grupo de microorganismos afines una rama independiente con evolución propia.

La Bacteriología comprende el estudio de las bacterias, organismos unicelulares formados por células procariotas de vida independiente aunque algunos grupos puedan ser parásitos de dependencia nutricional como por ejemplo las rickettsias. Las bacterias pueden ser patógenas o beneficiosas para los seres vivos.

La Micología comprende el estudio de los hongos y levaduras constituidos por células eucariotas con características propias; también existen hongos patógenos y beneficiosos para los seres vivos. Al igual que los parásitos pueden tener un tamaño macroscópico o microscópico.

La Parasitología comprende el estudio de seres uni y multicelulares de naturaleza eucariótica que pueden ser parásitos o de vida libre. Su ciclo de vida, en general, tiene una mayor complejidad que el resto de los microorganismos, y muchos de ellos son patógenos.

La Virología, por su parte, comprende el estudio de los virus que son agentes infecciosos parásitos por excelencia. Carecen de una organización celular, se trata de ácido nucleico rodeado de una cubierta proteica y en algunos casos también de una envoltura lipídica.

Existen elementos autorreplicantes más simples que los virus formados únicamente por ácido nucleico como los viroides, plásmidos, transposones, retrotransposones, plásmidos, elementos de inserción que se utilizan como herramientas de uso común en la Biología Molecular y la Ingeniería Genética. Los priones, entretanto, son agentes infecciosos de naturaleza proteica que se autorreplican sin intervención aparente de un ácido nucleico. A pesar de esta característica, se estudian dentro de la Virología.

La Microbiología tiene una influencia marcada sobre el bienestar de la vida del hombre y está íntimamente relacionada con otras ciencias que surgieron a partir de ella como es el caso de la Inmunología. El estudio de los virus y sus ciclos de vida al nivel molecular alimentaron y alimentan a la Biología Molecular, a la Biología Celular y a la Ingeniería Genética.

Las bacterias siendo ubicuas y capaces de subsistir en ambientes naturales de condiciones extremas (Biodiversidad) han contribuido al desarrollo de energías no convencionales, a la tecnología de alimentos, a la producción de fármacos (anticuerpos monoclonales, vacunas, antibióticos, etc.), a la decontaminación del medio ambiente y al control biológico de insectos. Los hongos, por su parte, son utilizados en la industria alimenticia y en la producción de fármacos.

Muchos microorganismos son patógenos para el hombre y los animales pero en algunos casos como la infección por HIV o por Leishmania han permitido la obtención de conocimientos de avanzada dentro del campo de la Inmunología. La aplicación de vectores virales para terapia génica es un campo en desarrollo dentro de la Patología mientras que desde hace diez años la vacunología se revolucionó por la utilización de DNA viral, bacteriano o parasitario como inmunógeno protector. Las enfermedades infecciosas representan un sector importante dentro del campo de las enfermedades endémicas y epidémicas.

4.3.2.1. Estado de situación en la Argentina

Para el conocimiento del estado de situación del área se consultó información en las bases de datos de las Sociedades Científicas, CONICET y MEDLINE. Se consideró como grupo el integrado por lo menos por tres personas y como investigador a quienes habiendo alcanzado el grado de doctor efectúa publicaciones específicas regularmente. Realizado el análisis en conjunto de las distintas ramas de esta ciencia se observa que la Micología es la rama de menor desarrollo y en las otras se observa un desarrollo desparejo de la temática. En general, los grupos de investigación de Parasitología y Virología están fundamentalmente orientados al estudio de los agentes que producen las enfermedades infecciosas de mayor prevalencia en el país. En muchos casos el estudio de estas patologías se derivó del apoyo económico sostenido por programas provenientes de decisiones políticas. Como ejemplos podemos citar la fiebre aftosa, la enfermedad de Chagas y la fiebre hemorrágica argentina. Aunque esta situación determinó una elevada concentración de recursos humanos en temas específicos, en detrimento del desarrollo de otros, hoy podemos concluir que como valor agregado se logró el conocimiento de estrategias que pueden ser aplicadas al estudio de otros microorganismos.

En el futuro debería apoyarse la exploración de la biodiversidad procarionte, su preservación y utilización para el desarrollo sustentable. Asimismo, debería apoyarse el estudio de los ciclos biológicos a nivel molecular y su interrelación con el huésped lo que permitará diseñar métodos preventivos no contaminantes.

En términos cuantitativos se puede afirmar que para un país de las características del nuestro, con una economía fuertemente orientada a la producción agroindustrial y alimenticia, esta área debería ocupar una fracción importante del esfuerzo de investigación en biología experimental. Además, temas tales como el uso creciente de microorganismos genéticamente modificados para la producción de bienes y servicios en el área de biotecnología. Así como, el tratamiento y remediación de los ambientes contaminados son áreas importantes de la Microbiología que requieren mayor expansión y desarrollo en nuestro país.

Dentro de la Microbiología existen áreas que por su escaso desarrollo merecen especial atención. Estas son la Biodiversidad Microbiológica, la Bioquímica Microbiana y la Microbiología Veterinaria.

4.3.2.2. La Biodiversidad microbiológica

Nuestro país cuenta con una biodiversidad ecogeográfica amplia, de manera que el conocimiento, preservación y utilización de la Biodiversidad Microbiológica existente le otorga a ésta el carácter de reserva estratégica nacional. El Estado no sólo debe interesarse sino también liderar su estudio. En particular se aprecian déficits en las actividades de aislamiento, cultivo, clasificación molecular, preservación y almacenamiento de la biodiversidad microbiológica. Pocos lugares cubren algunas de estas actividades. Existen colecciones particulares de microorganismos construidas mediante aislamientos basados en metodología tradicional que requerirían ser analizados molecularmente. Tampoco la actividad de clasificación es alta ya que sólo tres grupos se ocupan de temas de filogenia. Por otra parte, la Argentina carece de una estructura que le permita gerenciar y preservar su biodiversidad microbiológica.

Se hace necesaria, por lo tanto, la creación de un grupo de gerenciamiento y control de las actividades de preservación de la biodiversidad microbiológica. Esto implica el aumento de los recursos humanos científicos y técnicos, lo cual debería traducirse en por lo menos la duplicación, en un período de cuatro años, de los profesionales del área. Al mismo tiempo se debe reforzar las metodologías moleculares para analizar las colecciones existentes e iniciar prospecciones basadas en estos métodos.

4.3.2.3. La Bioquímica microbiana

Con respecto a la Bioquímica Microbiana, tomada en conjunto, es claro que existen sólo algunos grupos aislados con excelencia científica suficientemente avalada por sus publicaciones y desarrollos de nivel internacional. Sin embargo, en términos cuantitativos se puede afirmar que para un país de las características del nuestro, con una economía fuertemente orientada a la producción agroindustrial y alimenticia, esta área debería ocupar una fracción importante del esfuerzo de investigación en biología experimental. Además, temas tales como el uso creciente de microorganismos genéticamente modificados para la producción de bienes y servicios en el área de la Biotecnología, así como el tratamiento y remediación de los ambientes contaminados son áreas importantes de la Microbiología que requieren mayor expansión y desarrollo en nuestro país. No menos importante es el área de Microbiología de alimentos ligados al consumo interno y la exportación. Además una mayor dedicación al estudio de los aspectos biológicos, inmunológicos y genéticos de los patógenos que afectan al hombre, animales, plantas y el medio ambiente será fundamental para el desarrollo en el país de métodos modernos y eficaces de diagnóstico y tratamiento de enfermedades. Estos estudios tendrán un impacto importante, no sólo en la salud de la población, sino también en los recursos económicos del país como la agricultura, la ganadería y el medio ambiente.

Probablemente una de las áreas en las que la biología molecular ha sido aplicada en forma más temprana es la virología. Incluso las bases moleculares de muchos procesos celulares han sido aclaradas utilizando virus como instrumento. Las técnicas de biología molecular resultan fundamentales para estudiar, entre otros tópicos, las bases de la replicación y morfogénesis de los virus, de la patogenia viral, de la respuesta inmune hacia los virus. Y este conocimiento es básico para desarrollar instrumentos para el diagnóstico viral, el diseño de vacunas para animales y humanos, de especies vegetales resistentes a ciertos virus, en suma predecir el comportamiento de los virus y combatirlos en forma racional.

Las técnicas de genética molecular permiten actualmente sintetizar los distintos componentes de un virus y de esta forma estudiar el comportamiento de cada componente por separado y en conjunto con otros. La manipulación genética en algunas familias de virus ha posibilitado incluso producir virus totalmente sintéticos. La mutagénesis en los virus sintéticos se puede llevar a cabo, no al azar, como en los virus naturales, sino en forma dirigida, con todo lo que esto implica para el estudio del comportamiento de un virus (por ejemplo determinar por qué un virus es patógeno y otro no, sentando bases para el diseño de vacunas seguras).

Desde el punto de vista sanitario el ejemplo más dramático del giro que ha experimentado la virología tradicional lo constituyen los virus emergentes. Durante casi todo este siglo, entre la descripción de una nueva enfermedad producida por virus y la identificación del virus asociado transcurrían décadas (éste es el caso, por ejemplo, de las fiebres hemorrágicas de Sudamérica y Africa y la identificación de los virus Junín, Machupo y Lassa). Actualmente la asociación entre la descripción de la enfermedad y el virus puede llevar sólo semanas (por ejemplo, en los años 90, la asociación del síndrome pulmonar con un hantavirus).

En nuestro medio la virología ha sido incluida tradicionalmente en las áreas médica y veterinaria. Si bien en estas áreas es donde se han planteado inicialmente la mayor parte de los problemas inherentes a las infecciones virales, las respuestas a estos problemas hoy requieren indefectiblemente un enfoque molecular. Para esto se requieren grupos de trabajo capaces de responder a exigencias complejas como las arriba planteadas. En nuestro medio existen muy pocos grupos de investigación en virología que estudien los virus con un enfoque molecular. Esta es un área en la que es fundamental incrementar la masa crítica indispensable para un desarrollo acorde con las necesidades del país. Los principales centros se detallan a continuación y en ellos trabajan 34 investigadores.

CERELA (Centro de Referencia de Lactobacilus) – Univ. Nacional de Tucumán
Chacabuco 145 – 4000 San Miguel de Tucumán

CEVAN (Centro de Virología Animal) – CONICET
Serrano 669 – 1414 Buenos Aires

IBM– CICV (Instituto de Biología Molecular- Centro de Investigaciones en Ciencias Virológicas) - INTA Castelar CC 77 – 1708 Castelar (Buenos Aires)

IIB (Instituto de Investigaciones Bioquímicas) – Facultad de Ciencias Exactas y Naturales – UBAPatricias Argentinas 435 – 1405 Buenos Aires

INSIBIO (Instituto Superior de Investigaciones Biológicas) – Universidad Nacional de TucumánChacabuco 461 – 4000 San Miguel de Tucumán

INTA Balcarce (Instituto Nacional de Tecnología Agraria) – Facultad de Ciencias Agrarias – Universidad Nacional de Mar del Plata CC 276 – 7620 Balcarce (Buenos Aires)

INTEBIO (Instituto de Tecnología Biológica) – Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas – Universidad Nacional del Litoral Ciudad Universitaria – 3000 Santa Fe

PROIMI (Planta Piloto de Procesos Industriales Microbiológicos)
Av. Belgrano y Pasaje Caseros – 4000 San Miguel de Tucumán

IBR (Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario) Suipacha 531 – 2000 Rosario (Santa Fe)

CIByF (Centro de Investigaciones Bioquímicas y Fisiológicas). Dpto. de Ecología - 
Cátedra de Microbiología – Facultad de Agronomía – UBA
Av. San Martín 4453 – 1417 Buenos Aires

Dpto. de Química Biológica – Facultad de Cs. Exactas y Nat. – UBA
Ciudad Universitaria – Pabellón II – 1428 Buenos Aires

Cátedra de Genética y Biología Molecular - Facultad de Farmacia y Bioquímica – UBA
Junín 956 – 1113 Buenos Aires

Cátedra de Microbiología - Facultad de Farmacia y Bioquímica – UBA Junín 956 – 1113 Buenos Aires

Dpto. de Química Biológica - Facultad de Medicina - UBA
Paraguay 2155 – 1121 Buenos Aires

Facultad de Ciencias Químicas - Universidad Nac. de Córdoba –Ciudad Universitaria – 5016 Córdoba

Universidad Nacional de Mar del Plata – Facultad de Ciencias Exactas y Naturales
CC 1245 – 7600 Mar del Plata (Buenos Aires)

Universidad Nacional de Río Cuarto – Dpto. de Biología Molecular
Estafeta 9 – 5800 Río Cuarto (Córdoba)

Dpto. de Microbiología – Universidad Nacional de Rosario Suipacha 531 – 2000 Rosario (Santa Fe)

Universidad Nacional de General San Martín – IIB
Av. Gral. Paz, Edif. 24 – 1650 San Martín (Buenos Aires)

Universidad Nacional del Comahue – Facultad de Ingeniería Buenos Aires 1400 – 8300 Neuquén

4.3.2.4. La Microbiología veterinaria

Dentro del ámbito de la Microbiología Veterinaria, la Parasitología Veterinaria merece especial atención por cuanto exhibe un desarrollo insuficiente. Al presente existen 18 investigadores en ocho grupos de I+D con una distribución geográfica que cubre desde La Pampa hasta la frontera norte. La distribución, aparentemente adecuada, se resiente cuando se analiza la distribución del número de investigadores, pues éstos se concentran en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe.

Ubicación de los grupos de investigación Nº de investigadores

FCV UNCBA (Tandil) 4
INTA Anguil (La Pampa) 1
INTA CICV (Castelar) 2
FCV UNLP (La Plata y extensión en Chascomús) 4
INTA Mercedes (Villa Mercedes en San Luis) 1
INTA Rafaela (Rafaela en Santa Fe) 5
CEDIVEF (Formosa) 1
INTA Salta (Cerrillos) 2

Para alcanzar un nivel de excelencia intermedio se necesitarían un total de 54 nuevos investigadores con doctorados. Esto incluye el número necesario para la formación de un centro de alto nivel. Los grupos constituidos tienen capacidad para investigar la relación hospedador-parásito, medir los efectos sobre la salud y la producción animal, evaluar sistemas de control y el desarrollo de poblaciones de parásitos resistentes a los químicos usados para su control. Existe una integración natural entre los grupos basada en estudios conjuntos y colaboración con grupos de CyT de Brasil, Canadá, EE.UU., España, Francia y Japón. La labor de estos grupos es de valor pero por sí solos no alcanzarán un grado de excelencia intermedia. Para lograrlo es necesario formar un grupo interdisciplinario (parasitólogos tradicionales, farmacólogos, biólogos y bioquímicos con conocimientos de biología molecular, inmunología y genética). Se necesitará una infraestructura edilicia para mantener grupos experimentales de grandes y pequeños animales bajo normas de bienestar animal, tanto como mantener poblaciones de parásitos con diferentes aptitudes biológicas. El objetivo es la generación de información para potenciar la tarea de los grupos ya constituidos y el desarrollo de nuevos sistemas de control con efecto ambiental negativo mínimo.

Aproximadamente, el 70% del mercado de fármacos veterinarios corresponde a antiparasitarios. Su empleo resulta en la sucesiva aparición de poblaciones de parásitos irreversiblemente resistentes a los principios activos usados para su control. Así se pierde un recurso natural no renovable como es la susceptibilidad a un principio activo. Aunque nuevos fármacos se colocan regularmente en el mercado, ellos son, generalmente, de uso prohibido para vacas en lactancia y otros no aprobados para su empleo en los países desarrollados. Si se aspira a incrementar la exportación de alimentos a esos países se necesitará un cambio en la tecnología para el control de los parásitos. Para inducir al cambio es necesario producir información científica en un rango que abarca desde el desarrollo de técnicas de diagnóstico predictivas de la resistencia hasta la evaluación de técnicas de control no contaminantes, incluyendo vacunas. Se considera que si se destinara una masa crítica científica con estructura edilicia, de equipamiento y recursos financieros para un trabajo continuo, se alcanzaría en un lapso de ocho a diez años, un nivel similar al de Australia.

Fuera del sistema científico-tecnológico, los mayores demandantes de profesionales formados en esta disciplina son las industrias farmacéutica, pecuaria y de servicios veterinarios. En los últimos cinco años los grupos de I+D brindaron entrenamiento a 49 profesionales (mayoría de veterinarios y minoría de biólogos). Dieciocho de ellos están empleados en tareas con dedicación parcial (amplia mayoría) o total relacionadas a la parasitología veterinaria. En cuanto al número de profesionales requeridos por el sistema variará de acuerdo a la evolución de la industria de exportación de alimentos y de manufacturas de cuero que gravitarán en los precios internos de los productos de base y en la demanda de la industria farmacéutica, pecuaria y de servicios veterinarios. Se considera que en una situación de crecimiento moderado ellas absorberán 500 profesionales en los próximos 10 años y la formación en parasitología veterinaria será una ventaja para acceder a esos puestos de trabajo.

4.3.3. Inmunología

La Inmunología es la ciencia que se dedica al estudio de los procesos utilizados por un organismo para mantener la constancia de su composición y funcionamiento, frente al desafío de sustancias extrañas o agentes infecciosos. Como tal, se ha desarrollado sobre la base de contribuciones surgidas tanto de observaciones básicas como de resultados clínicos.

En los últimos años el conocimiento en la disciplina ha progresado enormemente de la mano del avance tecnológico en biología molecular y celular. Basta revisar los trabajos publicados en las revistas más destacadas de la especialidad para notar su contenido interdisciplinario. Así, la posibilidad de construir a medida anticuerpos monoclonales contra diferentes marcadores celulares ha permitido disecar la ontogenia de las células que componen el sistema inmune y establecer el fenotipo de las células neoplásicas en enfermedades linfoproliferativas. Además, es posible predecir una mayor expansión de su uso terapéutico. El uso de animales transgénicos resulta de inestimable utilidad para el análisis del papel de diferentes genes en el montaje de la respuesta inmune contra diversos antígenos y en el mantenimiento de la homeostasios inmune. Finalmente, el clonado y la obtención de grandes cantidades de citoquinas han revolucionado las estrategias de tratamiento en enfermedades infecciosas y oncológicas.

En la República Argentina existen varios grupos de investigadores que desarrollan proyectos de investigación en las diferentes ramas de la inmunología. Sin embargo, es necesario expandir y apoyar el desarrollo de la tecnología de avanzada, limitada en muchos casos por el retraso en el equipamiento y entrenamiento de los investigadores en centros de excelencia del exterior.

En el año 1987, la Dra. Christianne D. Pasqualini realizó una revisión acerca de la historia de la inmunología en la Argentina (Medicina, 47:673-678) con motivo de la conmemoración de los 15 años de la creación de la Sociedad Argentina de Inmunología (SAI). Citó por lo menos 16 centros vinculados a universidades y entidades hospitalarias o de bien público, distribuidas a lo largo del país, pero con predominancia en la ciudad de Buenos Aires. Revisando la información actual suministrada por la SAI se aprecia el crecimiento de los grupos de investigadores que trabajan en la disciplina. Se consignan 46 centros con núcleos de investigadores inmunólogos (168 investigadores de distinto grado de formación y aproximadamente 170 jóvenes en etapa predoctoral). Las áreas temáticas cubiertas son: autoinmunidad, inmunidad en reproducción, inmunoquímica, inmunidad celular, inflamación, oncoinmunología experimental y humana, inmunidad en enfermedades infecciosas, HIV, inmunogenética, inmunofarmacología, inmunología clínica en pediatría, citoquinas, vacunas, inmunoendocrinología, histocompatibilidad, inmunoparasitología, y alergia.

Se considera que el número de investigadores en inmunología es una estimación mínima ya que no se consignan en el listado a los investigadores que no son miembros de la SAI pero desarrollan su actividad en la disciplina (miembros de SAIC o SAIB pero no de SAI). De manera que el conjunto de investigadores que trabajan en inmunología podría ser un 20 a 30% mayor.

Sigue siendo claro que la mayoría de los inmunólogos desarrollan sus tareas en la Capital Federal, Córdoba y, en menor grado, en Rosario, Salta, Tucumán y Mendoza. Se destaca la aparición de grupos vinculados a veterinaria en la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires y la creación de grupos nuevos que trabajan en temas de inmunología aplicada en San Luis y Chaco. Los grupos nuevos surgen de investigadores que realizaron su entrenamiento inicial en los centros tradicionales, quizás completándolo en el exterior, y regresan a su provincia de origen intentando formar becarios o tesistas en la región. Ocho investigadores consignan laboratorios privados o relacionados con la industria como lugar de trabajo.

A juzgar por las publicaciones de los distintos grupos, especialmente los de trayectoria más afianzada, se alcanza un razonable nivel científico en los temas de inmunobiología (inmunidad celular, inmunidad a enfermedades infecciosas, reproducción, oncoinmunología, etc.) pero hay menos grupos trabajando en temas básicos. Estas serían las áreas que requieren un desarrollo mayor. Los aspectos de la inmunología que se relacionan con los temas básicos de bioquímica actual (inmunología molecular, transducción de señales, inmunogenética, tecnología moderna de purificación proteica, ingeniería genética, biotecnología) deberían promoverse y fortalecerse con facilidades de entrenamiento en el extranjero y equipamiento adecuado. También es necesario reforzar las áreas de inmunología aplicada relacionadas con la resolución de problemas regionales de salud humana y animal.

Se considera que la masa crítica de inmunólogos que trabajan en los distintos temas es todavía deficitaria para lograr un mayor aprovechamiento de los recursos humanos y para generar grupos en las áreas de vacancia del país. Como siempre, es indispensable apuntalar y apoyar a los grupos que ya están trabajando bien, porque estos son los núcleos que servirán para generar nuevos recursos que poblarán las áreas deficitarias.

Distribución de los centros de investigación

        Ciudad/provincia                         Centros      Investigadores 

Buenos Aires                              72,0         67,8
Provincia de Córdoba                    6,9         12,8
Provincia de Santa Fe                    4,6          7,0
Provincia de Buenos Aires              4,6          5,1
Provincia de Tucumán                    4,6          3,2
Provincia de Mendoza                     4,6          2,5
Provincia de Chaco                         2,3         1,2

Fuente: Sociedad Argentina de Inmunología

 

Distribución de las Areas Temáticas

Areas Temáticas Investigadores (%)

Inmunología clínica 19,2
Oncoinmunología 11,2
Respuesta inmune a infecciones 11,2
Inmunología humoral 11,2
Inmunología celular 9,9
Autoinmunidad 8,6
Inflamación 5,9
Histocompatibilidad 4,6
Inmunodeficiencias, HIV 3,9
Neuroendocrinología 3,3
Bacteriología 2,6
Biología molecular 2,6

Fuente: Sociedad Argentina de Inmunología

Distribución de Investigadores entre Instituciones Oficiales y Privadas

Instituciones Investigadores (%)
Universidades Nacionales 52,4
Centros Públicos de Investigación 28,9
Hospitales 13,2
Empresas Privadas 4,2
Universidades Privadas 1,2

Fuente: Sociedad Argentina de Inmunología

Si bien la inmunología general ha tenido un aceptable desarrollo científico y universitario, con mayor impulso luego de la creación de la Sociedad Argentina de Inmunología (1972), existe una clara vacancia en investigación en Inmunología molecular. En otras palabras, la Inmunología Molecular exhibe un claro grado de insuficiencia en su desarrollo. Este debería revertirse, al menos parcialmente, gracias a la existencia de programas de intercambio de jóvenes investigadores con Instituciones en el extranjero. El desarrollo científico y de la enseñanza de la inmunología molecular proveerá de los recursos humanos y del desarrollo necesarios para favorecer el fortalecimiento de, por ejemplo, la Inmunología Clínica moderna.

Al presente trabajan en temas de inmunología molecular 8 investigadores en los siguientes centros.

IQUIFIB (Instituto de Química y Fisicoquímica Biológicas) – Facultad de Farmacia y Bioquímica – Universidad de Buenos Aires
Junín 956 – 1113 Buenos Aires

Dpto. de Química Biológica – Facultad de Cs. Exactas y Nat. – UBA
Ciudad Universitaria – Pabellón II – 1428 Buenos Aires

Cátedra de Inmunología – Facultad de Farmacia y Bioquímica – UBA
Junín 956 – 1113 Buenos Aires

Facultad de Ciencias Químicas – Universidad Nac. de Córdoba –
Ciudad Universitaria – 5016 Córdoba

4.3.4. Investigación Clínica

Se define a la investigación clínica como aquella que se desarrolla utilizando el modelo humano y orientada al mejoramiento de la salud, es decir estudios sobre seres humanos (pacientes o controles) y/o con material proveniente de los mismos (tejidos, fluidos, etc.). La investigación clínica está restringida por las repercusiones éticas de estos estudios.

Los investigadores clínicos son aquellos que generan trabajos de investigación clínica original en forma sostenida en el tiempo, que se publican en revistas científicas con sistema de arbitraje por pares y de difusión internacional.

Hay muchos intentos de hacer investigación clínica que no se concretan en publicaciones y que solamente se difunden como resúmenes de comunicaciones en reuniones científicas. Esta producción científica se considera insuficiente porque los resúmenes impiden una adecuada evaluación del trabajo y no suele haber verdadera selección por pares. Esta última situación se da también en la publicación de libros.

Un aspecto particular de la investigación clínica es el de los ensayos clínicos, entendiéndose por ellos a la última fase del desarrollo de nuevas drogas o procedimientos diagnósticos o terapéuticos aplicables a pacientes. Se considera investigación original cuando responden a una pregunta específica cuya respuesta no es conocida (por ejemplo cuáles son los beneficios y los efectos indeseables en los seres humanos), utilizando el método científico. Estos ensayos son frecuentemente multicéntricos y multinacionales y suelen estar financiados por la industria farmacéutica. Requieren de los grandes establecimiento de salud por el número de pacientes a estudiar. Estos establecimientos deben controlar los aspectos científicos y éticos del tema. La autorización y auditoria de estos ensayos recae en la órbita del Ministerio de Salud Pública de la Nación a través del ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica).

De acuerdo con un análisis de todas las publicaciones originadas en centros argentinos entre enero y octubre de 1998 registradas en la base bibliográfica MEDLINE de la National Library of Medicine de los EE.UU., el total de investigadores clínicos del país debería estimarse en 195. Los principales centros que producen trabajos sobre investigación clínica son el Hospital de Pediatría Garrahan de Buenos Aires, el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez de Buenos Aires, el Hospital de Clínicas de la UBA, la Facultad de Medicina de La Plata, el Hospital Fernández de Buenos Aires, el FLENI de Buenos Aires, el Instituto Zaldívar de Mendoza, el Hospital Alvarez de Buenos Aires, la Facultad de Medicina de la UBA, el Hospital Posadas de la Prov. Buenos Aires y la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.

4.3.5. Fisiología

Por definición, la Fisiología estudia los procesos de integración y sus mecanismos regulatorios. Por otra parte, entendida como la biología de los individuos, se encuentra hoy en regresión frente al avance y atracción de los polos de la organización biológica. Estos son, en un extremo, la biología de las moléculas y las células, y en el otro la biología de las poblaciones y comunidades y de su interrelación con el medio. Afortunadamente, la evolución de la Fisiología integrativa no se interrumpió en el país desde su nacimiento con Houssay, aún ante el embate de las modas transitorias. Para armonizar la información que emerge de estos polos, e integrarlas en la biología del individuo, deben existir grupos activos en fisiología humana, fisiología animal comparada, fisiología vegetal, ecofisiología de animales y plantas y la fisiología filogenética.

Esta función de vínculo de la fisiología se evidencia particularmente en la Medicina, donde sirve de nexo entre las ciencias biomédicas básicas y el médico asistencial. La Escuela Argentina de Fisiología constituye el origen de la investigación experimental en el país y en América Latina. Actualmente, existe un alto número de investigadores que se desempeñan en las más altas categorías de la Carrera del Investigador del CONICET, así como también en la dirección de institutos, universidades, jefaturas de salas de hospitales, etc. En este sentido, debe ser considerada de importancia fundamental la formación de recursos humanos en aspectos de la fisiología vinculados a la atención de la Salud Pública.

En vista de lo expuesto puede decirse que la Fisiología Médica exhibe un grado de desarrollo aceptable. Hay grupos de investigación en esta disciplina que poseen una gran producción escrita y oral de alta calidad, por lo que reciben las mayores citas bibliográficas. De acuerdo con el Citation Index, algunos de estos grupos han recibido más de 1.000 citas. Otra muestra del alto nivel de desarrollo de la Fisiología Médica en nuestro país es que los expertos argentinos son miembros de comités internacionales como la IUPS, participan de la organización de congresos internacionales y son parte de los comités editoriales de importantes revistas de la especialidad. Por otra parte, dentro de la Fisiología Médica las subdiciplinas exhiben diverso grado de desarrollo. Así, el mayor desarrollo está en la Endocrinología, la Neuroendocrinología, los estudios sobre reproducción y la Fisiología Cardiovascular. La Neurofisiología, así como los estudios de los sistemas sanguíneo, renal y medio interno poseen un grado de desarrollo intermedio, en tanto que la Fisiología de los aparatos respiratorio y digestivo posee un desarrollo menor. Por último exhibe un muy poco desarrollo la Fisiología Veterinaria, aquella dedicada a animales pequeños o grandes, con importancia social (mascotas) o económica (pecuaria).

En cuanto a la Fisiología Vegetal existen buenas escuelas en Mendoza, Tucumán, Santa Fe, Bahía Blanca, Córdoba, Buenos Aires y Corrientes pero es evidente la necesidad de contar con una mayor cantidad de ecofisiólogos dedicados a los cultivos dada la amplia variedad de especies vegetales que se cultivan en nuestro país con destino a la alimentación humana y animal y a la industria.

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